sábado, 6 de febrero de 2016

Cinco Planetas Juntos al Amanecer, o ¿Quizás Seis?

Desde ahora y hasta aproximadamente el 20 de febrero, los más madrugadores tendrán una buena oportunidad de ver cinco planetas simultáneamente en el cielo antes del amanecer: Mercurio, Venus, Saturno, Marte y Júpiter y si miras al suelo seis, la Tierra.
 Cinco Planetas Juntos al Amanecer, o ¿Quizás Seis?
“Estos planetas son visibles a simple vista“. Pero si dispones de binoculares o un telescopio, la vista va a ser mejor aún....
Durante la noche entre el 27 de enero y el 28, la luna pasará desde la derecha de Júpiter a la izquierda de Júpiter.
Luego, el 1 de febrero, la luna será visible cerca de Marte, seguido por una aparición cerca de Saturno el 3 de febrero. El 6 de febrero, la Luna, Mercurio y el deslumbrante Venus aparecerán en una formación triangular antes del amanecer.
Si se te pasa la oportunidad de verlos este mes, los cinco estarán de regreso nuevamente en el cielo al atardecer a finales de julio hasta mediados de agosto.
Image Credit: NASA / NASANET

sábado, 30 de enero de 2016

La Mayoría de Mundos Parecidos a la Tierra Todavía no han Nacido

21.10.15.- La Tierra llegó pronto a la fiesta del Universo en evolución. Según un nuevo estudio teórico, cuando nuestro Sistema Solar nació hace 4.600 millones de años sólo existía el 8 por ciento de los planetas potencialmente habitables que se formarán en la historia del Universo. Y la fiesta aún no se habrá terminado cuando el Sol se agote dentro de 6 mil millones de años. La mayoría de esos planetas, un 92 por ciento, aún no habrá nacido.
Esta conclusión está basada en datos tomados por el Telescopio Espacial Hubble y el prolífico observatorio espacial cazador de planetas Kepler.
"Nuestra principal motivación era comprender el lugar de la Tierra en el contexto del resto del Universo", dijo el autor del estudio Peter Behroozi del Space Telescope Science Institute (STScI). "En comparación con todos los planetas que se formarán, la Tierra ha sido, en realidad, muy temprana."
 Mirando lejos y muy atrás en el tiempo el Hubble ha proporcionado a los astrónomos un "álbum familiar" de la observación de galaxias que es una crónica de la historia de formación de las estrellas en el Universo a medida que crecían las galaxias. Los datos muestran que el Universo estaba formando estrellas a un ritmo rápido hace 10 mil millones de años pero la fracción de gas hidrógeno y helio del Universo implicada era muy baja. Hoy en día el nacimiento de estrellas se está produciendo a un ritmo mucho más lento pero hay tanto gas sobrante disponible que el Universo seguirá produciendo estrellas y planetas todavía durante mucho tiempo.

 Concepto artístico de los innumerables planetas tipo Tierra que todavía tienen que nacer durante el próximo billón de años en el Universo en evolución.
Concepto artístico de los innumerables planetas tipo Tierra que todavía tienen que nacer durante el próximo billón de años en el Universo en evolución. Image Credit: NASA/ESA/G. Bacon (STScI)

"Hay suficiente material restante --después del Big Bang-- para producir aún más planetas en el futuro, en la Vía Láctea y más allá", dijo el coinvestigador Molly Peeples, también del STScI.
La búsqueda de planetas de Kepler indica que los planetas del tamaño de la Tierra en la zona habitable de la estrella, la distancia perfecta que permitiría el almacenamiento de agua en la superficie, están por todas partes en nuestra galaxia. En base a esta búsqueda los científicos predicen que debería de haber 1.000 millones de mundos del tamaño de la Tierra en la Galaxia la Vía Láctea en el presente y una buena parte de ellos se presume que serían rocosos. Esta estimación se dispara cuando incluyes las más de 100 mil millones de galaxias que hay en el Universo observable.
Esto da muchas oportunidades de que aparezcan planetas del tamaño de la Tierra en zonas habitables en el futuro. La última estrella no se espera que se agote hasta dentro de 100 billones de años desde ahora. Esto es mucho tiempo para que pueda ocurrir literalmente cualquier cosa en el paisaje de los planetas.
Los investigadores dicen que las futuras tierras son más propensas a aparecer dentro de los cúmulos de galaxias gigantes y también en las galaxias enanas, que todavía tienen que utilizar todo su gas para las estrellas en construcción y sistemas planetarios que le acompañan. Por el contrario, nuestra galaxia, la Vía Láctea, ha gastado mucho más gas disponible para la formación de una futura estrella.

sábado, 23 de enero de 2016

Una nueva herramienta para hacer que los incendios incontrolables sean menos desenfrenados

1 de diciembre de 2015: Los incendios forestales en Estados Unidos arrasan con un promedio de 7 millones de acres de tierra por año. La parte oeste de Estados Unidos es uno de los peores “focos” de incendios forestales de la Tierra. En los estados occidentales, la sequía y el calor son los ingredientes perfectos para que los incendios incontrolables se tornen más desenfrenados. El calor y las sequías convierten en combustible seco a las plantas y a los árboles, y los vientos pueden esparcir el incendio con una velocidad de hasta 22,5 kilómetros (14 millas) por hora.

https://youtu.be/NH7z4tHLsYI?t=200

https://youtu.be/NH7z4tHLsYI

Una nueva herramienta patrocinada por la NASA está logrando que los incendios incontrolables sean menos desenfrenados al posibilitar que los directores de los cuarteles de bomberos en Estados Unidos puedan detectar y rastrear mejor los incendios.
La nueva herramienta utiliza datos en alta resolución que provienen de un sensor especial ubicado en el satélite de la Alianza Nacionalde SatélitesPolares Suomi(Suomi National Polar-orbiting Partnership, o NPP, por su sigla en idioma inglés). Imágenes satelitales anteriores de incendios incontrolables han mostrado el sitio donde se localizan los incendios. Pero, con excepción de los incendios más grandes, no muestran claramente hacia dónde se dirigen las amenazantes llamas. Las imágenes proporcionadas por el Radiómetro de Imágenes en el Infrarrojo Visible (Visible Infrared Imaging Radiometer Suite, o VIIRS, por su acrónimo en idioma inglés), ubicado en la NPP, son casi tres veces más detalladas (tienen aproximadamente una resolución de 1.200 pies vs una resolución de 3.280 pies).

Esto significa que los agentes pueden detectar y confeccionar mapas incluso de incendios relativamente pequeños y rastrear su avance con mayor detalle. Los directores de los cuarteles de bomberos pueden direccionar mejor su ataque antes de que un incendio se transforme en un infierno fuera de control que devore todo a su paso.

Los datos aportados por el VIIRS se pueden utilizar con un modelo de última generación que representa el estado del tiempo y los incendios con el fin de predecir con un rango de 12 a 18 horas de anticipación cómo cambiarán de dirección los incendios, tomando como base las condiciones del tiempo y del suelo. Con apenas unos minutos de trayectoria del satélite, los usuarios pueden detectar dónde están ubicados los incendios activos y pueden anticipar repentinos estallidos y cambios en la dirección de un incendio, lo que podría ayudar a mantener a salvo a los bomberos.

El Instituto Meraka (Meraka Institute, en idioma inglés), ubicado en Pretoria, Sudáfrica, fue el que primero adoptó el nuevo producto para detectar incendios y lo puso en funcionamiento durante varios incendios incontrolables importantes que tuvieron lugar en el Parque Nacional Kruger (Kruger National Park, en idioma inglés), en Sudáfrica.

Philip Frost, del Instituto Meraka, dijo: “Tuvimos algunos incendios incontrolables graves en septiembre de 2014 y los datos aportados por el VIIRS, que abarcan 375 metros, dieron excelentes resultados”.

Wilfred Schroader, de la Universidad de Maryland, en Collage Park, afirmó: “Esperamos que los datos de detección en más alta resolución y los resultados de los modelos de comportamiento de los incendios se traduzcan en situaciones tácticas para combatirlos; ojalá que podamos reducir la presión sobre quienes trabajan en la dirección de los cuarteles de bomberos”. Schroeder dirige el equipo del proyecto que desarrolló el modelo de las condiciones del tiempo y de los incendios junto con Janice Coen, del Centro Nacional para Investigaciones Atmosféricas (National Center for Atmospheric Research, o NCAR, por su sigla en idioma inglés), ubicado en Boulder, Colorado.

El nuevo producto para la detección de incendios VIIRS fue desarrollado con el apoyo de la división Ciencias de la Tierra, de la NASA, así como de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (National Oceanic and Atmospheric Administration, en idioma inglés) y del Servicio Forestal de Estados Unidos (U.S. Forest Service, en idioma inglés).

Puede encontrar mapas en línea de incendios activos en Estados Unidos en: http://activefiremaps.fs.fed.us.

sábado, 16 de enero de 2016

El escape de los electrones destructivos

14 de diciembre de 2015:Advertencia: La Tierra está rodeada por electrones que pueden ser perturbadores para nuestra tecnología.

Electrones de alta energía habitan los cinturones de radiación de Van Allen en lo alto, por encima de la Tierra. A pesar de que estos electrones no representan problema alguno para los seres humanos, sobre la superficie de la Tierra, donde estamos protegidos por la atmósfera, se los ha culpado por muchas fallas que se han producido en las naves espaciales. Multitudes de electrones pueden penetrar y electrificar el revestimiento de los satélites y de los aparatos electrónicos sensibles de circuito corto. Por lo tanto, es una buena idea evitarlos.

Para hacerlo, sin embargo, hay que descubrir dónde están. Y eso es un problema porque estos electrones pueden llegar a ser muy escurridizos.




Los cinturones de Van Allen fueron descubiertos en el año 1958 y su hallazgo fue uno de los primeros logros científicos de la era espacial. Se sabe que durante las tormentas solares, los electrones de alta energía de los cinturones han desaparecido (para retornar apenas unas horas más tarde). Este extraño fenómeno fue avistado por primera vez en la década de 1960 y, desde entonces, ha perturbado a los científicos.

En el año 2012, la NASA lanzó las Sondas para Tormenta del Cinturón de Radiación (Radiation Belt Storm Probes, o RBSP, por su sigla en idioma inglés), las cuales desde entonces han recibido el nombre de Sondas Van Allen (Van Allen Probes, en idioma inglés). En vez de evitar los cinturones de radiación, estas naves espaciales fuertemente acorazadas vuelan regularmente hacia ellos. Su misión es descubrir qué es lo que hace que los cinturones sean tan peligrosos y, lo que es más, tan impredecibles.

Desde su lanzamiento, hace pocos años, las Sondas Van Allen han hecho muchos descubrimientos (como el de la existencia ocasional de un tercer cinturón de radiación, que no se conocía). El misterio de los electrones que desaparecen, no obstante, no ha sido resuelto por completo.

Una idea famosa entre los investigadores es que los electrones se precipitan hacia la parte superior de la atmósfera de la Tierra depositando así su energía muy alto en la superficie de nuestro planeta.

¿Pero cómo lo hacen? ¿Qué podría disparar una “lluvia” de electrones como esa?

Para responder esta pregunta, las Sondas Van Allen necesitaron ayuda, desde abajo.

Desde el año 2013, un equipo internacional de investigadores, dirigido por el físico Robyn Millan, de Dartmouth College, ha estado lanzando globos de investigación desde la Antártida; cada uno de ellos con una altura de más de 8 pisos. Estos enormes globos se desplazan a través de los vientos circumpolares alrededor del polo Sur, flotando a 40 kilómetros de altura mientras buscan signos de que los electrones están penetrando la atmósfera que está arriba.

El programa se llama “BARREL” (abreviatura de Balloon Array for Radiation-belt Relativistic Electron Losses, en idioma inglés, o Conjunto de Globos para Pérdidas de Electrones Relativistas del Cinturón de Radiación, en idioma español).

La lluvia de electrones, cuando ocurre, se revela mediante un brillo delator de rayos X. Estos rayos X son el sub-producto de los electrones que golpean a los átomos y las moléculas en la parte superior de la atmósfera. Los globos del programa BARREL están equipados con una carga útil de sensores para que puedan observar tales emisiones.

Ocasionalmente, los globos vuelan justo cuando las Sondas Van Allen pasan por encima de ellos. Tal conjunción es perfecta para esta investigación; las dos sondas pueden rastrear electrones desde arriba mientras que los globos lo hacen desde abajo.

Hubo dos de estas conjunciones el 3 y el 6 de enero de 2014; y los investigadores les sacaron provecho.

Trabajando en conjunto, las Sondas Van Allen y BARREL pudieron armar una vía de escape.

“Los electrones fueron gradualmente destruidos en el transcurso de varios días (en parte) por la interacción con el ‘silbido’ plasmaférico”, escribieron Millan y sus colegas en una carta publicada en la revista Nature (Naturaleza, en idioma español).

“Silbido plasmaférico” es una clase de radiación electromagnética u “ola de plasma” que puede dispersar electrones de alta energía hacia la Tierra. Observando hacia arriba desde la Antártida, BARREL pudo medir los electrones que perdían su energía en forma de rayos X relativamente inofensivos. El silbido plasmaférico fue observado simultáneamente por ambos satélites de las Sondas Van Allen.

Puede llegar a haber otras maneras para que los electrones escapen de los cinturones de Van Allen así que el misterio no está resuelto por completo. A medida que transcurrió el año 2015, el equipo del programa BARREL finalizó una tercera campaña de vuelos con globos sobre Suecia con el fin de buscar más pistas.

sábado, 26 de diciembre de 2015

Naves espaciales de la NASA llevan al GPS a un nivel superior

18 de septiembre de 2015:Como es de conocimiento de todo excursionista de zonas rurales, los rastreadores del Sistema de Posicionamiento Global (Global Positioning System, o GPS, por su sigla en idioma inglés) son vitales para la navegación. Pero también pueden ser algo complicados. Las unidades, en ciertas ocasiones, pierden la sincronización cuando usted camina hacia la pared de un cañón, cuando apunta las unidades hacia el suelo o incluso cuando toma una curva cerrada.
Ahora imagine un sistema de GPS que vuele a través del vacío del espacio a 35.400 kilómetros por hora (22.000 millas por hora), desplazándose rápidamente en giros a través de 69.200 kilómetros (43.000 millas) sobre la superficie del planeta azul que está debajo. ¿Eso podría funcionar?
Y resulta que la respuesta es: sí. La NASA ha desarrollado un sistema de navegación por GPS para los satélites MMS (Magnetospheric Multiscale, o MMS, por su sigla en idioma inglés, o Multiescala Magnetosférica, en idioma español) que se lanzaron recientemente. Dicho sistema opera bajo estas increíbles condiciones.
Las naves espaciales de la misión MMS, de la NASA, están volando alrededor de la Tierra en una precisa formación. Esto fue posible gracias a un sistema extraordinario de navegación por medio del GPS. (video en idioma inglés).
El 12 de marzo, las cuatro naves espaciales de la misión Multiescala Magnetosférica (Magnetospheric Multiscale, o MMS, por su sigla en idioma inglés) abandonó la Tierra con el objetivo de investigar la física de la reconexión magnética: las líneas de fuerza magnéticas se cruzan, se anulan, se reconectan y ¡bang! Se libera energía magnética, y las partículas cargadas salen despedidas casi a la velocidad de la luz. Este proceso tiene lugar en muchos sitios. Además, provoca llamaradas solares en el Sol y aporta energía para las tormentas magnéticas cerca de la Tierra.
Para comprender cómo funciona la reconexión magnética es necesario que las cuatro naves espaciales vuelen adoptando la forma de una pirámide ceñida a través del campo magnético de la Tierra. Y el posicionamiento es vital.
La velocidad y la altura no son los únicos desafíos para las unidades GPS que se encuentran a bordo de las naves. Además, las naves MMS giran; cada una de ellas completa tres revoluciones por minuto.
“El giro agrega una dimensión completamente nueva al hecho de tratar de descubrir dónde te encuentras”, dijo Ken McCaughey, quien es el jefe del sector de Desarrollo de Producto del Navegador GPS de la misión MMS, en el Centro Goddard para Vuelos Espaciales (Goddard Space Flight Center, en idioma inglés), de la NASA. “Contamos con ocho antenas de GPS en cada nave espacial. A medida que la nave espacial rota, tenemos un algoritmo que nos permite realizar la transferencia de una antena a otra sin perder la señal”.
Durante el primer mes, el equipo comparó el “sistema Navegador” de la misión MMS con sistemas convencionales de rastreo en tierra y descubrió que el Navegador era incluso más preciso de lo que se esperaba. En el punto más alejado de su órbita, a alrededor de 70.000 kilómetros (43.500 millas) de distancia de la Tierra, el Navegador puede determinar la posición de cada nave espacial con un margen de error mejor que 15 metros (50 pies).
El sistema Navegador de la misión MMS superó todas las expectativas del equipo. En el punto más alejado de la órbita de las naves MMS, de 70.000 kilómetros (43.500 millas), el Navegador pudo recibir señales de los satélites GPS y lograr soluciones de navegación a bordo. En el punto más bajo de la órbita de las naves MMS, el Navegador se desplazó a velocidades superiores a los 35.400 kilómetros por hora (22.000 millas por hora). En comparación, los satélites GPS orbitan a alrededor de 20.200 kilómetros (12.550 millas) de distancia de la Tierra y se desplazan a 13.800 kilómetros por hora (8.600 millas por hora); y la mayoría de los satélites que utilizan receptores GPS se encuentran ubicados en órbitas bajas de la Tierra, a alturas de entre 177 y 2.012 kilómetros (110 y 1.250 millas).
Cabe destacar que el GPS de la misión MMS es de vanguardia y ¡se mueve rápidamente!
Este sistema será incluso más importante durante la segunda fase de la misión MMS, cuando la órbita duplique su tamaño y recorra el trayecto hasta llegar a los 153.000 kilómetros (95.000 millas) de distancia de la Tierra.
Gracias a este extraordinario seguimiento por GPS, se puede comenzar a comprender la reconexión magnética.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Se estudiará la enfermedad de Alzheimer en la ingravidez del espacio

30 de julio de 2015: La enfermedad de Alzheimer es un problema mundial. En Estados Unidos solamente, más de 5 millones de personas tienen la enfermedad y se realiza un nuevo diagnóstico cada 67 segundos; estos son números que representan apenas una fracción de los totales en todo el mundo. Entre los investigadores médicos, la enfermedad de Alzheimer es una prioridad absoluta.

Los investigadores que trabajan con astronautas en la Estación Espacial Internacional, o EEI, por su sigla en idioma español (International Space Station o ISS, por su sigla en idioma inglés), están embarcándose en una misión destinada a descubrir el origen del Alzheimer. A pesar de que los detalles todavía no están claros, los investigadores creen que la enfermedad de Alzheimer y otras enfermedades similares avanzan cuando ciertas proteínas se juntan en el cerebro y forman largas fibras que se acumulan y, finalmente, estrangulan a las neuronas del cerebro.
 
La clave para desentrañar la misteriosa causa de la enfermedad de Alzheimer quizás no resida en los recovecos del cerebro humano, sino en la expansión ingrávida del espacio.

“Se parecen al lodo en el cárter, pero en el cuerpo humano,” explica Dan Woodard, del Centro Espacial Kennedy (Kennedy Space Center, en idioma inglés), de la NASA. “Las fibras no están activas, así que andarán por allí por siempre porque el cuerpo no tiene manera de deshacerse de ellas”.

Estas fibras tardan décadas en formarse y acumularse; de allí el vínculo entre la enfermedad de Alzheimer y el envejecimiento. En los laboratorios de la Tierra, los investigadores han descubierto cómo hacer para que las fibras de proteínas se acumulen más rápidamente; de este modo, pueden estudiar el proceso sin tener que esperar tanto tiempo. En la estación espacial, las fibras acumuladas no colapsan bajo su propio peso, lo que hace que la estación sea un lugar aún mejor para estudiarlas.

Un cubo de cuatro pulgadas que contenía el experimento, el cual fue seleccionado en un concurso de investigación sobre la EEI por Space Florida and Nanoracks, y construido en el Instituto de Tecnología de Florida (Florida Institute of Technology, en idioma inglés), despegó hacia la Estación Espacial Internacional a bordo de una misión de reabastecimiento denominada SpaceX-5, el 10 de enero. El experimento en sí, llamado SABOL (Self-Assembly in Biology and the Origin of Life: A Study into Alzheimer's, en idioma inglés), será completamente automatizado.

Sin embargo, las observaciones que se realizaron mediante este experimento, por sí solas, no llevarán directamente al descubrimiento de una cura. El SABOL está orientado más hacia el entendimiento de la manera en la cual progresa la enfermedad de Alzheimer, y no hacia la creación de un medicamento que prevenga su aparición. A pesar de que este experimento es solo el primero en lo que seguramente será una serie de investigaciones, Woodard es optimista y espera que pueda ser una experiencia de aprendizaje extremadamente valiosa.

“Todos quieren una cura, pero sin saber la verdadera causa de la enfermedad, básicamente es como estar disparando en medio de la oscuridad. No comprendemos el verdadero mecanismo de la enfermedad. Si tenemos suerte, descubriremos si las proteínas se juntan en el espacio. Únicamente bajo la falta de gravedad se puede producir un ambiente libre de convección; de modo que es posible ver si se forman por sus propios medios. Esperamos ir aprendiendo a partir de esto”.

Finalmente, los proyectos como el SABOL podrían llevar al descubrimiento de un método para desacelerar la velocidad de crecimiento de las fibras dañinas, abriendo en consecuencia una ventana para hallar una cura. Los resultados del experimento se verán después de que las muestras regresen a la Tierra y sean examinadas bajo un microscopio de fuerza atómica. Woodard especula que la causa de la enfermedad de Alzheimer podría sorprendernos si es decepcionantemente simple.

Asimismo, Woodard afirma: “Tiene que haber químicos o procesos que obstaculizan o fomentan el crecimiento de las fibras de proteínas. Quizás sea algo tan simple como la temperatura o la concentración de la sal del líquido del cerebro”.

Extraño pero cierto: La clave para desentrañar la misteriosa causa de la enfermedad de Alzheimer quizás no resida en los recovecos del cerebro humano, sino en la expansión ingrávida del espacio. Si la respuesta finalmente se encuentra, bien podría surgir de la microgravedad de la órbita de la Tierra.

El experimento comienza pronto.

sábado, 30 de mayo de 2015

Fuego y hielo: Un resumen de lo que descubrió la nave espacial Messenger

30 de abril de 2015: El planeta que está más cerca del Sol es, irónicamente, uno de los más fríos.
Ese es solo uno de los muchos e increíbles descubrimientos sobre Mercurio que la nave espacial MESSENGER* (MErcury Surface, Space ENvironment, GEochemistry and Ranging, en idioma inglés, o Superficie, Ambiente espacial, Geoquímica y Cálculo de la Distancia de Mercurio, en idioma español) hizo llegar a la Tierra durante los últimos 7 años. Hoy más temprano, la misión llegó a su fin con un choque tan espectacular como lo son algunos de sus hallazgos.


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 En esta hermosa vista, se han realzado los colores del planeta más interno del sistema solar tomando como base los datos globales de la imagen aportados por la nave espacial MESSENGER que orbitaba Mercurio. Más información, en idioma inglés. 
 
Los controladores de la misión, en el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins (Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory, en idioma inglés), ubicado en Laurel, Maryland, han confirmado que MESSENGER chocó contra la superficie de Mercurio el 30 de abril a las 3:26 de la tarde (EDT – hora diurna del Este). La nave había usado el último de sus propulsores el 24 de abril y no pudo mantener una órbita estable. Viajando a alrededor de 14.082 kilómetros por hora (8.750 millas por hora), la nave espacial que caía en picada hizo un cráter nunca visto en el lado del planeta que está opuesto a la Tierra.
 
 
“Extinguiéndose con un estruendo al impactar contra la superficie de Mercurio, estamos celebrando que MESSENGER es más que una misión exitosa”, dice John Grunsfeld, un administrador asociado del Directorio de Misiones Científicas, en las oficinas centrales de la NASA, ubicadas en Washington.
“Ahora, comenzamos la siguiente fase de esta misión: analizar los emocionantes datos que ya están en los archivos y develar los misterios de Mercurio”.

Estos son algunos de los hallazgos más importantes que MESSENGER ha revelado hasta el momento:

La cara oculta de Mercurio: A mediados de la década de 1970, cuando la nave Mariner 10 sobrevoló Mercurio tres veces, la sonda tomó imágenes de menos de la mitad del planeta. Hasta que llegó MESSENGER, el resto de Mercurio era un misterioso terreno. MESSENGER fue la primera nave espacial que vio la totalidad de la poderosa cuenca Caloris (uno de los accidentes geográficos más grandes y más jóvenes del sistema solar creados por un impacto). Además, MESSENGER detectó respiraderos volcánicos ubicados alrededor del borde de la cuenca, lo que demuestra que el vulcanismo, y no solamente los impactos, ha dado forma a la superficie del planeta más interior.

La ironía de los polos de Mercurio: Mercurio parecería ser un lugar improbable para hallar hielo. Pero la inclinación del eje de rotación de Mercurio es prácticamente cero (menos que un grado); por lo tanto, el piso de los cráteres en los polos del planeta nunca ve la luz del Sol. Los científicos sugirieron hace décadas que podría haber agua congelada atrapada allí. La idea recibió más respaldo en el año 1991, cuando el radiotelescopio de Arecibo, en Puerto Rico, y la antena Goldstone, ubicada en California, detectaron reflexiones de radar inusualmente brillantes, las cuales emanaban de los polos de Mercurio (la clase de reflexiones que produciría el hielo). Desde la órbita de Mercurio, MESSENGER pudo mirar hacia abajo y ver los polos del planeta como no ha podido hacerlo ninguna otra nave espacial o telescopio, y confirmó lo improbable: los cráteres que están permanentemente en sombras cerca de los polos de Mercurio tienen temperaturas menores que -173°C (280°F), y el hielo de agua es estable en sus superficies oscuras más internas. Parte del hielo polar está cubierto por un misterioso material orgánico oscuro que los investigadores todavía no conocen bien.
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 En esta gráfica, se muestra la ubicación y la hora predichas para el impacto de la nave espacial MESSENGER contra la superficie de Mercurio. Ver detalles: #1, #2.


El planeta increíble que se está encogiendo: Los accidentes geográficos tectónicos que predominan en Mercurio son enormes acantilados llamados “escarpes lobulados”. Incluso antes de que existiera la nave espacial MESSENGER, los investigadores pensaban que estos escarpes eran signos de un encogimiento global, como las “arrugas” de una pasa de uva. ¿Por qué se encogería Mercurio? El núcleo del planeta conforma un descomunal 60–70% de su masa. El enfriamiento de este núcleo de gran tamaño ha llevado a una notable contracción del planeta. Las imágenes de los escarpes lobulados proporcionadas por MESSENGER muestran que la contracción total es de dos a siete veces mayor que lo que pensaban los investigadores.


Magnéticamente hablando, Mercurio está vivo:Hasta que la nave Mariner 10 descubrió el campo magnético de Mercurio, en la década de 1970, la Tierra era el otro único planeta terrestre conocido que tenía un campo magnético global. El agitado núcleo caliente de la Tierra, que está formado por hierro líquido, genera el magnetismo de nuestro planeta a través de un mecanismo llamado dínamo magnética. El campo de Mercurio ha confundido a los investigadores porque se suponía que su núcleo de hierro había terminado de enfriarse hace mucho tiempo y que entonces dejó de generar magnetismo. Algunos investigadores pensaban que el campo puede haber sido una reliquia del pasado, congelado en la corteza externa. Los datos proporcionados por la nave espacial MESSENGER muestran lo contrario: El campo de Mercurio parece generarse gracias a una dínamo activa en el núcleo del planeta. No es una reliquia.


Un planeta con una cola: Mientras orbitaba Mercurio, MESSENGER hizo su primera observación in situ de la singular exosfera de Mercurio. La exosfera es una atmósfera ultradelgada donde los átomos y las moléculas están tan separados que es más probable que choquen contra la superficie antes de que colisionen entre sí. Este material deriva principalmente de la superficie misma de Mercurio, levantado por la radiación solar, el bombardeo del viento solar y la evaporación de meteoroides. La nave MESSENGER pudo determinar la composición química de la exosfera (hidrógeno, helio, sodio, potasio y calcio) y también monitorizar el material a medida que adoptaba la forma alargada, similar a la cola de un cometa, de 2 millones de kilómetros, debido a la acción del viento solar. Esta cola, así como el campo magnético de Mercurio, fue con frecuencia azotada por la actividad solar durante la prolongada misión de MESSENGER, lo que confirió a la nave espacial una vista de cerca del más crudo clima espacial del sistema solar.

Además de los descubrimientos científicos, la misión aportó muchos dispositivos tecnológicos de vanguardia, entre los que se incluye el desarrollo de una sombrilla de tejido cerámico que protegió los instrumentos y los dispositivos electrónicos de la nave espacial de la feroz radiación del Sol.
“La parte de adelante de la sombrilla experimentó constantemente temperaturas superiores a 300° C (570° F), mientras que la mayor parte de los componentes ubicados siempre a su sombra operó cerca de la temperatura ambiente (20° C o 68° F)”, dijo Helene Winters, la directora del proyecto de la misión, en el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins. “Esta tecnología destinada a proteger los instrumentos de la nave espacial fue clave para el éxito de la misión durante las operaciones principales y también en las sucesivas operaciones”.


¡Adiós, MESSENGER; y gracias!


*N. de la T.:La traducción al idioma español del acrónimo MESSENGER es “Mensajero”.